Catalina León Statement

Entiendo la práctica artística en cuanto producción simbólica como la posibilidad de preparar la mente para desplazarse en un terreno incierto, para pensar sin pensamiento, o más precisamente para abordar lo que se presenta no solo con el pensamiento sino también con el cuerpo y la emoción.La concibo como la capacidad de producir quiebres en la lógica de los discursos establecidos, del cálculo y la especulación, entendiendo que la compresión puede también estar sin saber.No se trata de un rechazo a la lógica discursiva en pos de la imaginación, sino de la posibilidad de unirlas, creando instancias de comprensión más abarcadoras.

Me acerco a la pintura como a una interlocutora que está siempre un paso delante de la conciencia, generando un brecha donde la mente rasguña pero no controla, y empujando a que pueda producirse un salto de comprensión. Me acerco entonces a las obras como a un oráculo. Las preguntas esenciales en torno a las cuales giran mis intereses y mi producción artística están relacionadas con cómo se entrelazan el dolor y alegría, la pérdida y la capacidad de transformación,y con cuál es el rol de las imágenes y símbolos en ese proceso.

Trabajo haciendo instalaciones, pinturas y bordados en diversos materiales: telas de algodón, placas de yeso, madera, canvas, hojas de árboles, tierra, plantas. Exploro lo que estos materiales tienen para dar, acoplándome a su devenir orgánico. Mientras trabajo me muevo sin saber adónde voy. No tengo un plan claro ni una imagen de llegada, solo algunos lineamientos, climas, preguntas que flotan y gestos físicos que se transforman en una acumulación de pruebas y errores.En mis obras no hay respuestas acabadas; hay capas, texturas de sentido y contrasentido. Materiales sobre los que se imprimen rastros de una conversación siempre inconclusa que se acerca a una fiesta o rito privado atravesado por la época, el contexto y los vínculos humanos.

Trato de entender a través de mi hacer no solo quién soy sino de qué se trata ser una persona en este mundo. Para eso intento llevar mi relato personal hacia un más lugar abstracto, donde la narración se derrite, ampliándose para dejar ver con más claridad. Creo que eso a su vez posibilita que otras historias puedan eventualmente proyectarse sobre esas imágenes, confiando en la representación como el medio por el cual recordar y concretar la vida palpitante.